Sí, lo sabemos, hay días que no aguantas más que deje la ropa sucia tirada por el suelo de la habitación, que no recoja las uñas que le caen fuera del WC cuando se las corta o que haga ese extraño ruido que tanto te recuerda a su madre después de comer. Pero en esos momentos es cuando deberías recordar por qué te enamoraste de él o ella. Que sí, que eso está muy lejos, y que antes no era así, que se fijaba más en las cosas, pero seamos sinceros, tú tampoco eres la perfección hecha persona. Los dos habéis echado barriga de las tardes de helado y Netflix, y cada vez más os importa menos que los platos sucios se queden en la mesa hasta que el gato no quiera ni olerlos. 

pareja ideal

Son esta clase de cosas, las que os unen, las que deben superar vuestras diferencias. Evolucionar juntos como pareja y no de forma individual, consideraros en conjunto como una suma que dé más de dos y que a su vez se comporte como uno. Y sí, está claro, que ella es más death metal y tú de rumba catalana, que a él le van las películas gore y a ti te aterran. Pero al final la compatibilidad es eso, decirle al camarero que no ponga olivas en la ensalada porque sabes que ella las detesta o dejar la comida hecha porque llegará cansado de trabajar. 

Pero tranquilos, si vuestra pareja no cumple estos requisitos tampoco pasa nada, porque al final es la concepción que vosotros mismos tengáis de la relación y lo a gusto que esta os haga sentir. 

En cuanto a los solteros cuya relación más larga que hemos tenido ha sido con nuestro edredón, no os preocupéis, hay alguien por ahí que nos complementa y si no nos complementa, tranquilos, porque siempre seguiremos teniendo a nuestro edredón, y con este, la complicidad siempre es 100%.